Formará
a niños y jóvenes en la tolerancia, la crítica, la autocrítica y en el coraje
frente a la adversidad
Resumen
de La Jornada.
El
proyecto educativo enarbolado por el candidato presidencial Andrés Manuel López
Obrador se sustenta en valores, en principios e ideales. Reivindica la ética de
la función pública y busca enseñar a niños y jóvenes a pensar y a reflexionar:
los educará para la verdad, para la tolerancia, para la crítica, para la
autocrítica y para el coraje frente a la adversidad, estableció el ex rector de
la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Juan Ramón de la Fuente.
Destacó
además como uno de los grandes méritos de esa propuesta su intención de
terminar con el analfabetismo, pues resulta inadmisible –dijo– la existencia en
el país de más de 5 millones de personas en tal condición. Además, reformará el
modelo pedagógico, pues el que está actualmente en vigor no puede continuar
porque es memorista, es obsoleto, malenseña a memorizar y no enseña a pensar.
Considerado
en el gabinete de López Obrador, de llegar a la Presidencia de la República,
como secretario de Educación Pública, el doctor De la Fuente expuso en el foro
de Educación, Ciencia y Tecnología, realizado en el teatro Metropólitan, su
análisis al proyecto diseñado para esas áreas.
Esta
propuesta –planteó el ex rector– ha sido pensada y meditada desde hace muchos
años en las universidades públicas, en la Academia de Ciencias y en diversos
foros donde se ha analizado la problemática y las propuestas de solución.
Precisamente
en el tema de la educación superior, puntualizó De la Fuente, se inyectarán
recursos: es el compromiso del presidente del cambio verdadero. La intención es
llegar, de manera paulatina, pero como meta a seis años, a invertir 1.5 por
ciento del producto interno bruto (PIB) en este nivel de enseñanza, como lo ha
planteado la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación
Superior (ANUIES).
De
la Fuente mostró su confianza en la valía de la propuesta de López Obrador en
su objetivo de terminar con la deserción escolar, debida la mayoría de las
veces a factores económicos.
“Por
supuesto que vamos a evaluar todo lo que hacemos. Lo vamos a hacer con rigor,
con objetividad, y como tiene que ser la evaluación: desde una posición
independiente. No se puede ser juez y parte. La evaluación tiene que servir, no
como un fin en sí mismo, no para encubrir, no para premiar a los
incondicionales; la evaluación es un mecanismo para superarnos de manera
individual y colectiva.
La
calidad será un elemento fundamental en el proyecto educativo del cambio
verdadero. No vamos a ceder un ápice en materia de calidad, al contrario. La
educación media superior y la superior también tendrán un trato muy especial,
concluyó.
http://www.jornada.unam.mx/2012/05/10/politica/006n1pol
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