2012/08/29

Coordinadores de la LXII del Congreso de la Unión

Ninguna fuerza política puede marcar el derrotero de LXII Legislatura del Congreso de la Unión, que arranca el próximo 1 de septiembre. En ausencia de mayorías, como sucede desde hace tres lustros, para echar andar la maquinaría legislativa todas están obligadas al diálogo, al intercambio, a la negociación.

Siendo los principales orquestadores del juego legislativo, los coordinadores de los tres grupos parlamentarios más nutridos (PRI, PAN y PRD) enfrentan a plenitud ese imperativo definido en las urnas. Sin el menor asomo de duda, son actores con una posición privilegiada y de alta responsabilidad en el desarrollo de los trabajos en el Congreso de la Unión, entre otras cosas, porque:

  1. Llevan la batuta del grupo parlamentario. Como cabeza, deben velar por la unidad del grupo, por la consecución de los objetivos generales del partido. Según el artículo 27 de la Ley Orgánica del Congreso, la de coordinador es una figura que "…expresa la voluntad del grupo parlamentario; promueve los entendimientos necesarios para la elección de los integrantes de la Mesa Directiva; y participa con voz y voto en la Junta de Coordinación Política y en la Conferencia para la Dirección y Programación de los Trabajos Legislativos".
  2. Integran los órganos de dirección. Como se desprende del artículo anterior, componen la Junta de Coordinación Política, el órgano colegiado donde se impulsan los entendimientos político-legislativos. Al tiempo, tienen un peso preponderante en la integración de la Mesa Directiva, el órgano de conducción de los trabajos parlamentarios, aunque no pueden formar parte de ésta (fracción 5).
  3. Asignan y eventualmente sustituyen (temporal o definitivamente) a cualquier miembro de su bancada en comisiones (artículo 44). En otras palabras, el desempeño de los legisladores en los órganos de dictamen está sometido a un fuerte control por parte de los coordinadores y, en última instancia, a la línea de su partido.
  4. Manejan presupuestos millonarios de manera discrecional. Se subraya frecuentemente en la prensa, pero la politóloga María Amparo Casar, investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), lo demuestra contundentemente en su estudio sobre rendición de cuentas por parte de los "representantes de la nación": "…el ejercicio del gasto de la Cámara de Diputados sigue siendo alarmantemente discrecional y opaco y otorga a los coordinadores parlamentarios un poder inusual no solo por los recursos a los que tienen acceso sino por la laxitud para distribuirlos."

Por lo anterior, valga repasar el perfil, las cualidades y los roles de los pastores de los grupos parlamentarios del PRI, del PAN y del PRD en ambas cámaras del Congreso de la Unión.

Los pastores influyen en forma determinante en el manejo político y financiero de sus bancadas y, en consecuencia, en el desarrollo de la Legislatura: marcan el ritmo de la agenda, ostentan poder de veto sobre legislación indeseable y, entre otras cosas, cargan las llaves de entrada hacia el Pleno… Pero no la tienen fácil sino que, por un lado, deben lidiar con la inestabilidad y el conflicto en sus mismos grupos, mantener la disciplina y responder a las líneas programáticas de sus respectivos partidos. Por el otro, están obligados a transitar por los meandros de la pluralidad partidista representada en un Congreso sin mayorías.

Aunque todavía está por definirse, en la agenda legislativa despuntan las propuestas de Enrique Peña Nieto para responder a sus críticos. Dados los propósitos de este primer paquete reformista —acotar los márgenes de corrupción y ampliar los canales de transparencia y rendición de cuentas—, parece bastante probable que se formen las mayorías necesarias para su aprobación… Además, en la llamada "Reunión Cumbre de la Izquierda Mexicana", celebrada el fin de semana en Acapulco, se denotaron las coincidencias de este bloque con las propuestas peñistas.

Pero el desarrollo de la Legislatura, queda claro, no será terso ni sencillo… Apenas hay que advertir que la mera apertura de las discusiones en materia hacendaria, energética o laboral, podría desatar agrias manifestaciones, reavivar la polarización política y social… Insistir, por ejemplo, en la reforma a la Ley Federal del Trabajo, que ya se encuentra bastante avanzada —los priistas mismos las frenaron en la Cámara de Diputados ante la controversia levantada antes de las elecciones—, podría dar pauta a que las hipotéticas manifestaciones de trabajadores se sumen a la oposición de los partidos de "izquierda" y del movimiento lopezobradorista que, seguramente, permanecerá actuante más allá del fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

En cualquier caso, a partir del próximo 1 de septiembre se abre una nueva e incierta etapa legislativa.

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