2012/08/30

¿Cuánto vale un voto? (Fábula)

Como es de todos conocido, o sea del dominio público, y al margen de lo que digan el IFE y el Tribunal Electoral, una reconocida empresa política nacional, con escudo partidario, ha adquirido millones de acciones electorales para este pasado mes de julio a un precio que ha fluctuado en el mercado electoral entre 250 y 500 pesos en moneda nacional, según oferta y demanda.

En realidad la empresa cuenta con varias franquicias menores que utiliza según circunstancia; pero en esta ocasión ha recurrido a escudo y medio. El medio le sirvió para promover “no más cuotas escolares”, cuyo rendimiento en plaza está por valorarse.

El hecho real es que esta citada empresa transestatal, y con algunas vinculaciones transnacionales nada despreciables, consiguió el control mayoritario de tres grandes negocios con esta serie millonaria de acciones baratas. Esos tres grandes negocios son: a) la elusión fiscal de los verdaderos dueños del país por un monto de 570 mil millones de pesos anuales según informa la Auditoría Superior de la Federación; b) Petróleos Mexicanos, con un valor productivo anual aproximado de un billón más 200 mil millones de pesos; y c) una masa salarial reducida del 36 al 27 por ciento del PIB, o sea una deducción en contra del factor trabajo, por un monto aproximado de un billón más 700 mil millones de pesos.

Entre los tres grandes negocios estamos hablando de un monto superior a 3 billones más 470 mil millones de pesos, es decir una cantidad casi equivalente al total del presupuesto federal anual, que ronda los tres billones 750 mil millones de pesos. También de esta última cantidad pueden derivarse jugosas utilidades.


Todo parece indicar que la citada reconocida empresa contará en muy corto tiempo con el reconocimiento legal de que tiene en su poder la mayoría de las acciones; y, en consecuencia podrá disponer del total para su ejercicio discrecional.

Ese control mayoritario se puede lograr, como es sabido, con un 40 por ciento de los votos reales, que, por decirlo con cierta holgura, requeriría unos 20 millones de acciones.

Si calculamos, grosso modo, que la bolsa global anual resulta superior a los 3 billones 470 mil millones de pesos; y si ese volumen se logra con 20 millones de acciones, tendremos entonces una idea, por más aproximada que sea, de que el valor rentable de cada una de estas acciones financiero-electorales resulta superior a 173 mil 500 – pesos por año, o sea un millón 41, 000 pesos por sexenio.

Negocio redondo para quienes compraron acciones electorales. Para los vendedores, la Biblia se quedó corta. Si Esaú le vendió su mayorazgo a Jacob por un plato de lentejas, “porque tenía hambre”, estos pobres, convencidos de que su soberanía es puro cuento y de que “todos son iguales”, la canjean por una estufita de 300 pesos. “Es que somos convenencieros”, dijo ayer un ex-ciudadano en Soyatlán del Oro. Algo así como vender viejas acciones de teléfonos. Otra vez los espejitos de los conquistadores.

Es claro que los profesionales de la contaduría podrán afinar estas cuentas hechas al aventón y de memoria. Pero los resultados cualitativos no serán muy diferentes. No les van a salir las cuentas. Pero mi voto, tu voto tiene una expresión monetaria y vale más de un millón de pesos. No está para venderse por 500.

De todos modos, “el IVA va y los cuarenta ladrones”, así como las reformas laboral y energética, con asesoría de Carstens.

La verdadera tragedia de este país es que la ignorancia y la desinformación inducida de millones de mexicanos, y su mentalidad de súbditos que agradecidos reciben ayudas, les impiden valorar el enorme poder de su ciudadanía cuando menos en términos monetarios. Por eso la venden por un plato de lentejas. Por eso estamos como estamos. Tienen razón los chavos del 132. Hay que hacer ingobernable el país a los ladrones.

Esteban Garaiz  
www.facebook.com/egaraiz

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