2012/08/23

Dudoso conteo y reconteo

Luis Enrique Sánchez Peña, es maestro en demografía por el Colegio de la Frontera Norte (Colef); es psicólogo social y recientemente comenzó su proyecto para un doctorado, sin pertenecer a ningún partido político está analizando la base de datos del cómputo distrital de las elecciones presidenciales del 1 de julio. Ha encontrado datos duros que ponen en entredicho el “millón de ciudadanos que vigilaron las elecciones”.

Inconsistencias y errores sin otra explicación que la de unas elecciones manipuladas.

A decir de Luis Enrique Sánchez “El IFE dice que la elección fue bien realizada ya que hubo un millón de ciudadanos cuidándola; lo que no nos dice el IFE es que eran un millón de ciudadanos mal capacitados, fácilmente manipulables, y que no estuvieron en todo el proceso de la elección”.

Después de revisar la base de datos que el mismo Instituto Federal Electoral publicó en su página oficial, este maestro originario de Ensenada ha encontrado distintos momentos obscuros de la elección, tal como “el llenado de las mantas de las casillas, en las actas del reconteo y en la captura de los resultados finales”.


En una superficial revisión, más de un cuarto de las casillas presentan irregularidades. 

La“Base de datos de los cómputos distritales” con la que Sánchez trabajó sigue en línea en el sitio oficial del IFE.

Para comenzar el análisis, el experto en estadística ubicó “3 momentos” en la elección. El
primero es cuando el Instituto Electoral entregó al presidente de casilla el total de boletas que correspondían al total de la Lista Nominal más las 14 boletas de los 2 posibles representantes de los 7 partidos políticos.

El segundo momento es al terminar la jornada del 1 de julio, al momento del llenado de las actas, y se entrega al IFE el material electoral. Y el último es cuando los Consejeros Distritales determinan si las casillas van a un recuento o no; terminando este último conteo (realizados por los mismos consejeros distritales del IFE) es cuando se arrojan los resultados de la “base datos del cómputo final” con el cual se realizó el trabajo de análisis.

Por lógica, en los 3 momentos del proceso, el número de boletas debe de coincidir. Pero no fue así. Incluso el reconteo distrital se hizo cuando no concordaron el número total de boletas entregadas al presidente de la casilla y el acta al término de la jornada laboral.

De las casillas que presentaron alguna inconsistencia y se fueron a reconteo por los integrantes del Consejo distrital el 54 por ciento (37 mil 147 casillas) de ésas terminaron otra vez con “errores” o “inconsistencias” al no coincidir el número total del reconteo con las boletas entregadas a cada casilla al inicio de la jornada electoral.

“Solamente con éstas ya tenemos con inconsistencias a más del 25 por ciento del total de casillas y que representan a más de 444 mil boletas sobrantes o desaparecidas”, explica Sánchez Peña. Para términos más estadísticos, en promedio, en cada casilla instalada en México hay 11 boletas de más o de menos.
Pero el maestro en demografía va más allá; “si las casillas no recontadas tienen el mismo nivel de error podríamos suponer que no es el 25 por ciento de las casillas mal contadas sino el 52 por ciento, es decir 855 mil 514 boletas que están demás o de menos”.

Otro de los hallazgos de Sánchez es que: “en muchas casillas se usaron más boletas de los representantes de los partidos políticos que la cantidad de representantes que tenían. A los representantes de los partidos políticos les correspondían más de 2 millones de boletas”.

Sánchez ha encontrado actas con diferencias e irregularidades pero que por “alguna razón desconocida no fueron recontadas”.

Otros casos. En la casillas electorales no pueden haber más de 764 boletas dado que cada casilla tiene como máximo 750 electores y solo 14 boletas más. Sin embargo existen casillas con hasta mil 700 votos contados. La entidad con más casos así es el Estado de México.

La misma omisión se dio en casillas donde hubo otro tipo de inconsistencia, como ejemplo, en Baja California la casilla 12 básica del distrito 7, donde “invirtieron la cantidad de votos” cuando capturaron los datos en el conteo: los 73 votos del PAN se los dieron al PRI y los 110 del tricolor se los registraron a los azules. A López Obrador le inscribieron el único voto que recibió el Partido Verde, y al PVEM coaligado con el PRI le entregaron los 70 votos que habían recibido los perredistas. Sin embargo decidieron no recontar.

Algunas casillas más, se reportaron con cero boletas sobrantes. Lo que significa que  tuvieron que haber votado el 100 por ciento del listado nominal y debió haber los 2 representantes de los 7 partidos políticos. Casillas que presentaron estas condiciones representan más de 208 mil votos. Pero estas mismas, luego de ser recontadas, reportan más de 900 boletas sobrantes.

Sánchez descubrió más irregularidades. Ubicó casillas que contienen un número alto de votación a favor de Enrique Peña Nieto y nulo a Andrés Manuel o Josefina Vázquez Mota, ex candidatos del Movimiento Progresista y del PAN respectivamente: “un comportamiento inusual puesto que en estas casillas solo hubo registro de representantes de partidos del PRI”.

A éstas les llamó “casillas zapato” pues la diferencia entre uno y el segundo candidato es muy elevada. Por poner un ejemplo, en el distrito 7 de Oaxaca, en la casilla 1190 básica, únicamente se contó con los 2 representantes del PRI. Los resultados fueron obvios. Peña Nieto recibió 529 votos; Josefina 3 y el resto cero.

Sánchez contabilizó las casillas que presentaron este comportamiento; encontró que la mayoría de los casos el beneficio es para el abanderado del PRI dado que obtuvo 100 o más votos frente a los 10 o menos votos de su principal competidor.

El total de votos depositados y contados en casillas zapato sobrepasa los 191 mil a favor del PRI. Los estados en los que se detectó con más frecuencia son Guerrero, Oaxaca, Sinaloa, Veracruz, Jalisco, Coahuila y Chiapas.

Pero los hallazgos de Sánchez Peña son muchos, y los ejemplos más. En Sonora, casilla 356 contigua. Fue una de tantas recontadas. En el resultado final oficial, se aprecia cero votos, cero boletas sobrantes. Pero en realidad sobraron 344 boletas. “Todos los casos que he documentado no tienen explicación lógica, es un IFE que organizó, capacitó, contó y recontó mal”, cabila el investigador.

En el caso de Baja California se instalaron 4 mil 84 casillas, de las cuales en la base de datos del conteo final solo 2 mil 782 especifica si hubo boletas sobrantes. Tan solo en Ensenada se fueron 102 casillas a reconteo. En muchos casos las casillas fueron bien contadas y en el reconteo aparecieron los errores. O en el peor de los casos, rellenadas o embarazadas.

“Los casos de las casillas 207-C1 y 54-B, de Baja California, demuestran que bajo la protección del IFE se embarazaron urnas y se robaron boletas y esto es muy grave ya que no se sabe cuántas casillas en esta situación”, dijo, el investigador ya que al momento de recontar hallaron boletas de más, mismas que no estuvieron al momento de que los funcionarios de casillas y representantes de partidos aseguraron sus actas y las entregaran al IFE.

“Así que de nada sirve pedir recuento de votos de casillas que previamente fueron rellenadas o les robaron boletas para tener el resultado deseado”, se lamenta Sánchez.

“Este trabajo documenta muchos errores que no deberían de suceder: mala captura de información, robo de boletas, embarazo de urnas, casillas con más votos que electores, mala capacitación de funcionarios de casilla, información incompleta o mala información del IFE, entre otros”, es lo que encontró el investigador de Ensenada.

Y sentencia: “Lo peor de todo es que mucha gente piensa que ésta fue una elección limpia”.  

Isaí Lara Bermúdez

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