De un
juez se espera imparcialidad y libertad para dictar sus resoluciones;
cuando hay alguna circunstancia personal o social que constituya un
obstáculo para que en un caso bajo su responsabilidad deje de contar con
esas calidades, el juez debe inhibirse de conocer del asunto y dejar a
otro juzgador que resuelva.
En todos los sistemas judiciales del mundo, cuando el juez, con
anterioridad al conocimiento del caso, tiene alguna razón para
inclinarse a favor o en contra de una de las partes en el juicio, está
obligado a excusarse; esto es, declinar la carga de dictar una sentencia
que puede estar influida por las circunstancias que le resten
imparcialidad o independencia. Un juez con formación ética lo hará
inmediatamente, pero si no lo hace, cualquiera de las partes tiene el
derecho de recusarlo para que aun en contra de su voluntad sea apartado
del asunto frente al que no es imparcial.
Un juez está impedido en un asunto cuando es amigo o enemigo de
alguno de los litigantes, si tiene parentesco, dependencia económica, le
debe favores o tiene odio, animadversión, enemistad con una de las
partes, casos en los cuales, evidentemente, debe separarse del asunto.
En mi opinión, el magistrado presidente del Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la federación, que resolverá sobre el trascendente
asunto de la validez o invalidez del proceso electoral para elegir
presidente, está por varias razones impedido para resolver con
imparcialidad; en primer lugar porque expresó públicamente que las
elecciones se ganan en las urnas y no en la mesa. Con esa aseveración
adelanta que, para él, el asunto puesto a su consideración ya está
decidido, lo reduce a contar votos sin mayor juicio de valor, sin tomar
en cuenta la equidad de la elección, la libertad de los votantes o la
autenticidad y constitucionalidad del proceso, temas que son materia de
la impugnación, en especial el gasto de campaña, muy por encima del tope
legal.
Es como si un tahúr mostrara sobre la mesa los cuatro ases con los
que pretende ganar una partida y nadie se preocupara por saber y
reclamar que del bolsillo de su chaleco los sacó; no se trata, como
pretende el magistrado, tan sólo de sumar boletas extraídas de las
urnas, sino de saber cómo llegaron a ella, si el proceso fue auténtico,
equitativo, como exige la Constitución, o no lo fue.
Pero la razón de mayor peso por la que el magistrado Alejandro Luna
Ramos no puede continuar como juez en la calificación de la elección
para presidente de la República es que ha sido señalado como favorecido y
por tanto deudor de favores de alguien indudablemente interesado en que
la resolución resulte en contra del Movimiento Progresista, los
partidos que lo integran y el candidato López Obrador.
Carlos Ahumada, el empresario argentino convicto de la
acusación en su contra por haber recibido sumas de dinero por obra no
realizada en alguna delegación del Distrito Federal, publicó un libro
con el título Derecho de réplica y relata en él que el magistrado presidente fue su amigo muy cercano.
Compartí (con él dice entre otras cosas) durante más de diez años un sinfín de reuniones en su casa y en la mía.
Un capítulo del libro se denomina precisamente
Los Luna Ramosy en él se queja Ahumada de la ingratitud de sus antiguos amigos, que no le ayudaron como esperaba cuando estuvo en la cárcel; se duele de la actitud ingrata del magistrado, que no compagina con la ayuda que él le prestó al interceder ante el entonces senador Diego Fernández de Cevallos para que su hermana Margarita, rechazada en diciembre de 2003 para ser ministra de la Suprema Corte, fuera aprobada para el cargo en febrero del año siguiente..
Ahumada dice en su libro, en cuya confección intervinieron varios
periodistas muy conocidos, que él puso en contacto al magistrado con el
senador y que éste aceptó ayudar a los Luna Ramos, en especial a doña
Margarita, con lo cual debió quedar necesariamente agradecido y
obligado.
Hoy, el conocido litigante Fernández de Cevallos sale del ostracismo
en que estaba para abiertamente ponerse en contra de quienes
interpusieron el recurso de invalidez de la elección, con lo cual pone
al juez, a quien en su momento favoreció impulsando a su hermana, en
situación de parcialidad.
Ciertamente Diego no es parte directa en la controversia, pero ha
manifestado varias veces su opinión contraria al recurso interpuesto y
su animadversión por el candidato Andrés Manuel López Obrador; por
tanto, el magistrado tendrá que tomar en cuenta la opinión de su
benefactor o favorecedor si no se excusa oportunamente.
Se trata de saber si la ética de un alto funcionario del Poder
Judicial está por encima de compromisos políticos, de amistades y de
enemistades o no lo está; se trata de saber si un integrante del Poder
Judicial se inhibe de conocer un caso que le interesa al litigante que
en su momento hizo a su familia, y a él mismo, un importante favor, o no
lo hace y se queda tan campante.
La informacion que publican aca es muy valiosa. yo sigo diariamente este blog.
ResponderEliminarQuiero compartir una noticia que esta causando alarma en un blog de peridismo alternativo en Europa.
Aqui copi el encabezado y la fuente de la noticia.
La cúpula militar de Irán celebró “la última reunión antes de la guerra”
El líder supremo de Irán, Alí Jameneí, reunió a los jefes militares del país y les advirtió que en unas semanas habrá guerra
http://actualidad.rt.com/actualidad/view/50519-La-c%C3%BApula-militar-de-Ir%C3%A1n-celebr%C3%B3-%E2%80%9Cla-%C3%BAltima-reuni%C3%B3n-antes-de-guerra%E2%80%9D