2012/08/22

Mantén calma y enchula mi avión




“Eres un problema para todos porque cada vez que estás en el aire, eres inseguro”, le reclama Iceman a Maverick en la pista de aterrizaje. “No me gustas porque eres peligroso”, remata. “¡Correcto!” -le responde Maverick sonriendo- “Soy peligroso”.

Justo en el día que el Presidente Calderón cumplía 50 años y revelaba que “querían tumbar mi avión”, el director de ‘Top Gun’, Tony Scott, se suicidaba al tirarse de un puente.

Otra coincidencia: la icónica película sobre el escuadrón de aerocombate se estrenó en 1986. Y de ese año es el Boeing 757 que el crimen organizado quería “hacer volar”, en palabras de Felipe Calderón, antes de rematar su fiesta de cumpleaños cantando junto a su esposa.

Y sí: el presidente es Tom Cruise. Como Maverick: se le muere su compañero de combate en accidente aéreo. No solo una vez, dos veces: Camilo Mouriño en un Learjet 45 y Fernando Blake en un Eurocopter Super Puma.

La única diferencia es que Felipe Calderón no es piloto de un caza supersónico Grumman F-14 Tomcat. Ni le tocará viajar cada semana en el recién encargado Boeing 787 y que quedará completamente enchulado para convertirse en el TP-01 de Enrique Peña Nieto en 2015, cuando esté listo tras darle una lavadita y su encerada.

Y contrario a lo que ya se hizo mito, no es el avión más caro del mundo por su tamaño. El Airbus 380 es el avión comercial más grande del mundo y cuesta –sin enchular- 2 mil millones de pesos más que el precio que pagó Defensa Nacional.

Enchular la aeronave presidencial eleva el costo a casi 10 mil millones de pesos. Y todos dudan que puedan dar a cambio el descontinuado Boeing 757. ¿Qué tanto le van a poner al avión en estos 3 años que triplicará su precio base?

No son sus motores Rolls-Royce. Decir esta marca confunde y todos creen que le ponen dos coches lujosos bajo las alas. Son turbinas caras, pero son las que hay.

Curiosamente, poniendo el gran costo de mantenimiento a un lado, en lo que más se gasta es en ponerle cocina. Siempre será la comida donde se va el dinero. Porque Enrique Peña Nieto, su señora e hijas, gabinete e invitados no comerán nomás los cacahuates que dan en clase turista.

Y si Vicente Fox se gastó 5 mil pesos por una toalla, podríamos asegurar que los baños del nuevo TP-01 estarán de lujo. Si calculamos que en cada viaje podrían acomodar a 100 personas, y como todo el mundo se vuela las cobijas y almohadas de los aviones, hagan las cuentas. Todos querrán quedarse con un recuerdito del TP-01, con su loguito bordado y toda la cosa.

¿Asientos de piel? Seguro. Allá arriba hace falta cariño y uno quiere sentir la suavidad que siempre da el cuero de una vaca. ¿Teles? Por supuesto: que nadie se pierda en una veintena de plasmas lo que haga El Tri olímpico cuando defienda su medalla de oro –si es que clasifica para ir a Río 2016, claro.

El asunto es relajarse cruzando a 900 kilómetros por hora los cielos, a 10 mil metros de altura. Que no se sienta el peligro. Que nunca pienses que te vayan a tumbar.

“No tienes tiempo para pensar allá arriba”, afirma Maverick a unos aspirantes a piloto de combate. “Si piensas, estás muerto”.

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