2012/08/21

Por la violencia del narco, mexicanos huyen a Estados Unidos


Por: José Gil Olmos

Santa Fe, Nuevo México, (proceso.com.mx).-  Cuando Cristina vio que detrás los policías federales entraba al bar un grupo de hombres armados, supo que tenía que ponerse a salvo. Antes de tirarse al suelo, miró como uno de los sicarios sacaba una escopeta y le volaba la cabeza a un hombre. Ella y otras de sus compañeras se protegieron y de milagro se salvaron del ataque, pero de lo que no se ha librado es de la persecución de los policías, quienes incluso la han seguido aún fuera del país.

Ella y su familia de diez miembros tuvieron que huir de ciudad Juárez porque ya no podían soportar las amenazas y muertes.  Desde hace un par de años sobreviven en esta ciudad con la ayuda de amigos y asociaciones religiosas que les regalan dinero y comida, luego de que se le venció el permiso para trabajar.


Cristina y su familia forman parte del grupo de mexicanos que han tenido que huir del país, perseguidos por la violencia generada por la guerra contra las drogas que Felipe Calderón declaró desde el inicio de su sexenio y mantuvo sin atender a las críticas o recomendaciones.

“Desde el 2010 no tiene paz mi corazón” dice Cristina al dar su testimonio en la visita que hizo a Las Cruces, Nuevo México, la  caravana por la paz  integrada  por familiares de 40 víctimas de la guerra contra el narcotráfico.

Ese año, recuerda la joven mujer, mataron a su esposo tras haberlo secuestrado en Ciudad Juárez, donde tenía un negocio de venta de automóviles por el que las bandas criminales le pedían derecho de piso.

“Afortunadamente nos salvamos, uno de los sicarios quería matar a mis hijos, pero otro de los sicarios dijo que no, que sólo iban por mi esposo, que no venían a matar niños. No sé, pero gracias a Dios hablando el corazón de esa persona, porque si no ahorita no estuvieran mis hijos conmigo”.

Cristina, una mujer joven de menos de  30 años, dice que a las dos horas de que se llevaron a su marido, llamaron a su cuñado para pedirle dinero a cambio de su libertad. De inmediato la familia vendió todos los automóviles que tenían en el lote y otras propiedades para pagar el rescate. A los dos días dieron el dinero, pero no sirvió de nada. El cuerpo de su esposo apareció tirado en una de las calles de la ciudad fronteriza.

A raíz de eso Cristina tuvo que buscar trabajo. Sin educación ni experiencia, las oportunidades se le cerraron en las fábricas de maquila de Juárez, donde le pedían mínimo secundaria y por eso regresó a su pueblo, Guadalupe, pero ni invocando a la virgen morena obtuvo tranquilidad.

A los cuatro meses decidió regresar a Juárez a buscar empleo, y todo ese tiempo percibió que los sicarios la seguían. En algunos negocios le decían que no había trabajo porque que ya iban cerrar,  no podían pagar la cuota. Solo encontró empleo en el bar Castillo. “Tuve que trabajar de lo que nunca en mi vida pensé hacer”.

Recuerda que ese día entraron los policías federales al bar y revisaron a hombres y mujeres hasta en las partes íntimas, buscando no sé qué: “Una de las chicas se molestó y le pidió respeto, le dijo que estaba ahí para darle de comer a sus hijos, el policía se enojó y nos insultó, nos dijo que lo peor no había pasado”.

Cinco minutos después que salieron los policías entraron los sicarios: “Entró uno con una escopeta y empezó a disparar. No sé cómo reaccioné, pero me tiré al suelo,  lo primero que vi fue que le voló la cabeza y luego que otros hombres que entraron, la balacera duró como 15 minutos, sino es que más. Cuando ya no se oyeron disparos las muchachas me decían que nos levantáramos y yo decía que no, porque muchas veces esperan a ver quién se levanta para matarlos”.

Pero lo que no había visto era que estaban quemando el bar:

“Cuando me levante vi al cantinero tirado, con un hoyo en la panza, parecían gusanos lo que le salían. Había hombres y mujeres sin brazos, con partes en pedazos.  Fuimos como cinco meseras las que llegamos a sobrevivir, pero había un chorreadero de sangre”.

Cristina y otras de sus compañeras  lograron salir del bar. Vio que aventaban las bombas molotov sobre el lugar y también en algunos autos que estaban estacionados en frente. Ahí estaban los policías federales.

“Salí en reversa, busque a mi compañera y vi  las trocas de los federales a un lado. Prendieron las luces y pensé: ahora sí ya me morí. En eso miré que estaban bajando policías municipales y ya no pudieron seguirme por  taparle la entrada a los municipales. Se pelearon, los federales no dejaron  pasar a los municipales y en eso me salí, tenía miedo de llegar a mi casa. Anduve por Juárez con temor toda la noche, sentía que me seguían, que los carros que se paraban en el semáforo me iban a hacer algo”.

Cristina llegó a su casa como a las cuatro de la mañana. Más tarde  fue por un niño que estaba con su mama, les platicó lo ocurrido y hasta entonces se dio cuenta que tenía las piernas rasguñadas. “A la mejor cuando me brinqué la barra porque la salida estaba tapada y tuve que brincar al cantinero muerto y me caí varias veces  para no pisar los muertos o sus partes. Mi mamá me dijo que a la mejor alguno de ellos estaba vivo y me agarró para que lo ayudara”.

Con miedo, trató de de sobrellevar las cosas, comenzó a buscar de nuevo trabajo, pero a las dos semanas se enteró que estaban matando gente en los bares de Juárez,  había el rumor de que estaban buscando a las mujeres que habían sobrevivido la matanza del Bar Castillo

“Decían que los federales nos iban a pagar una indemnización para que fuéramos a declarar que ellos no tuvieron nada que ver en la masacre, porque vecinos del bar dijeron que vieron sus trocas y ellos habían ayudado a los sicarios”.

Pero todo era una trampa. A las dos semanas de buscar trabajo  quisieron matarla junto a sus dos hijos. En enero del 2011 secuestraron a su padre para presionarla y se entregara. A su mamá le dijeron que si no se entregaba iban a acabar con toda su familia. Fue cuando decidió venir a Estados Unidos a pedir ayuda.

Cristina y su familia cruzaron la frontera en abril de 2011. Iban todos, sus hijos, hermanos, cuñada, sobrinos. Diez en total. Pensaron que estarían a salvo, pero no fue así.

“Tengo miedo, se llevaron a mi papá,  toda mi familia está en peligro por mi culpa. Empecé a trabajar cuidando a una viejita. Un día que salí llegaron unos hombres a la casa de la viejita, querían llevarme a fuerzas, la viejita les dijo que yo no trabajaba ahí. Me salí de esa ciudad y me fui a otra porque ya empezaron a buscarme.

“No tengo paz tampoco aquí, desde que empezaron a buscarme en febrero ya no vivo bien, no tengo a nadie a quien decirle. Pido a Dios que ya estemos bien y que mi papá aparezca sano y salvo porque estamos devastados”, dice Cristina luego de dar las gracias a la Caravana de la paz que le dio la posibilidad de contar en público la tragedia que cruza las fronteras.

1 comment:


  1. INCITO A LA VIOLENCIA SI CANTO EL HIMNO NACIONAL MEXICANO?????



    (Coro)
    Mexicanos, al grito de guerra
    El acero aprestad y el bridón,
    Y retiemble en sus centros la tierra
    Al sonoro rugir del cañón.
    I
    Ciña ¡Oh Patria! tus sienes de oliva
    de la paz el arcángel divino,
    que en el cielo tu eterno destino
    por el dedo de Dios se escribió.
    Mas si osare un extraño enemigo
    profanar con su planta tu suelo,
    piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo
    un soldado en cada hijo te dió.
    II
    En sangrientos combates los viste
    por tu amor palpitando sus senos,
    arrostrar la metralla serenos,
    y la muerte o la gloria buscar.
    Si el recuerdo de antiguas hazañas,
    de tus hijos inflama la mente,
    los laureles del triunfo, tu frente,
    volverán inmortales a ornar.
    III
    Como al golpe del rayo la encina
    se derrumba hasta el hondo torrente
    la discordia vencida, impotente,
    a los pies del arcángel cayó.
    Ya no más de tus hijos la sangre
    se derrame en contienda de hermanos;
    solo encuentre el acero en tus manos
    quien tu nombre sagrado insultó.
    IV
    Del guerrero inmortal de Zempoala
    Te defiende la espada terrible,
    Y sostiene su brazo invencible
    tu sagrado pendón tricolor.
    El será del feliz mexicano
    en la paz y en la guerra el caudillo,
    porque el supo sus armas de brillo
    circundar en los campos de honor.
    V
    ¡Guerra, guerra sin tregua al que intente
    de la patria manchar los blasones!
    ¡guerra, guerra! los patrios pendones
    en las olas de sangre empapad.
    ¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle,
    los cañones horrísonos truenen
    y los ecos sonoros resuenen
    con las voces de ¡Unión! ¡Libertad!.
    VI
    Antes, Patria, que inermes tus hijos
    bajo el yugo su cuello dobleguen,
    tus campiñas con sangre se rieguen,
    sobre sangre se estampe su pie.
    Y tus templos, palacios y torres
    se derrumben con hórrido estruendo,
    y sus ruinas existan diciendo:
    de mil héroes la patria aquí fue.
    VII
    Si a la lid contra hueste enemiga
    nos convoca la trompa guerrera,
    de Iturbide la sacra bandera
    ¡Mexicanos! valientes seguid.
    Y a los fieros bridones les sirvan
    las vencidas enseñas de alfombra:
    los laureles del triunfo den sombra
    a la frente del bravo adalid.
    VIII
    Vuelva altivo a los patrios hogares
    el guerrero a contar su victoria,
    ostentando las palmas de gloria
    que supiera en la lid conquistar.
    Tornáranse sus lauros sangrientos
    en guirnaldas de mirtos y rosas,
    que el amor de las hijas y esposas
    también sabe a los bravos premiar.
    IX
    Y el que al golpe de ardiente metralla
    de la Patria en las aras sucumba
    obtendrá en recompensa una tumba
    donde brille de gloria la luz.
    Y de Iguala la enseña querida
    a su espada sangrienta enlazada,
    de laurel inmortal coronada,
    formará de su fosa la cruz.
    X
    ¡Patria! ¡Patria! tus hijos te juran
    exhalar en tus aras su aliento,
    si el clarín con su bélico acento
    los convoca a lidiar con valor.
    ¡Para ti las guirnaldas de oliva;
    ¡un recuerdo para ellos de gloria!
    ¡un laurel para ti de victoria;
    ¡un sepulcro para ellos de honor!.



    INCITO A LA VIOLENCIA SI CANTO EL HIMNO NACIONAL MEXICANO?????

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