2012/09/01

Yo también quiero arder en llamas



Yo también quiero arder en llamas

Y si yo te entregara mi vida, como una ofrenda, como un sacrificio, como un regalo, ¿la tomarías para enarbolar con ella la bandera de la dignidad y la justicia? ¿levantarías con ella el puño para gritarle a la opresión NO PASARAS?

El 17 de diciembre del 2010,  Mohamed Bouazizi se roció con gasolina y se prendió en llamas para decirle a las autoridades de su país NO: No pueden escupir en la cara de la gente. No pueden abusar de su poder. No pueden hacer eso con las personas. NO. Su ejemplo abrasó lo que en unos meses conoceríamos mundialmente como la primavera árabe.

Mientras tanto en una ciudad del norte, embebida en mi enajenación, yo permanezco ajena a estos acontecimientos. No sería sino hasta el final del año cuando escucharía por primera vez, el nombre de este valiente joven. Su imagen junto con la de Kung Hae Lee, el joven sur coreano que se suicido como protesta durante la primera cumbre de la OMG, permearían en mi cerebro. Que extraordinario coraje se necesita para hacer algo así.


Yo también quiero arder en llamas. Quiero salir a la calle y prenderme a mi misma fuego, y marchar con mi cuerpo incendiado bajo el grito de patria o muerte.

En los últimos días, he pasado mucho tiempo repasando un concepto que si bien por años me ha resultado fascinante: dar la vida por la Patria. Durante varias semanas, me he cuestionado si yo tendría el valor que estos dos mártires demostraron, en más de una ocasión he concluido que no, no lo tengo, pero incluso cuando lo tuviese, ¿qué ganaríamos con eso? ¿Tendría algún efecto real más allá del alboroto mediático? ¿Habría alguna reacción al respecto, o solo serviría para aquellos que nos llaman Pejezombies, “confirmaran” que somos unos fanáticos? ¿tu mismo, no me llamarías loca? ¿Qué dirían los lideres? Yo, que durante las campañas del 2006, y 2012, fui incansable promotora del voto a favor de AMLO, al ofrendarme como sacrificio, no por él, ni sus partidos, sino por MI PAÍS y su DIGNIDAD, su LIBERTAD, DEMOCRACIA y JUSTICIA, ¿estaría dañando la imagen de este hombre, a quien independientemente de todo, admiro y respeto?

Yo quisiera regalarle a mi país, el bien más preciado que poseo, que es mi vida, ¿pero como? ¿cómo ofrendarse a la patria en la era del vacío? Donde todo se trivializa, se descompone y se desecha. Donde los advenedizos, lucran con la esperanza.

Yo quiero arder en llamas, o clavarme un cuchillo en el pecho y desangrarme hasta morir, si eso significa cambio, y prosperidad para mi país.  Yo quiero darle mi vida a la Patria, si mi vida significa algo para ella.  Pero creo que si lo hiciera, estaría equivocada, porque esta tierra indolente no se ha conmovido de una vida, ni de cincuenta, ni de sesenta mil, ¿qué importa entonces sacrificar un alma o decientas? ¿qué puedo darte yo, que pueda cimbrar aun que sea ínfimamente la estructura corrupta e infecta, que te apresa, Patria? ¿qué?

 Michelle Zurita

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