2013/04/10

Finlandia y México: dos extremos en educación

La educación y la cultura han hecho de Finlandia uno de los países más avanzados. No puedo decir que lo conozco a fondo, pero estuve hace un año en Helsinki y pude darme una idea de sus logros gracias al recorrido por universidades, museos, avenidas, jardines, lagos, ríos y oficinas gubernamentales, guiado por el diplomático Agustín Gutiérrez Canet y amigos fineses. En algún momento, el embajador nos repitió las fórmulas de tan grandes logros: educación y más educación. Así es. A nadie se le ocurre tirar un papel en la calle, no hay delincuencia, mucho menos corrupción, las luchas políticas se dan dentro de un alto nivel y los partidos hallan recursos por sus propios medios. Es un país muy hermoso, su gente es cordial y amistosa. Si tuviera dificultades económicas graves, a nadie se le ocurriría quitarle dinero a la educación.




El problema es compararlo con México. Quedamos muy por debajo de sus niveles materiales y espirituales. ¿Qué nos sucede? En principio la política ha envenenado a la sociedad y, desde luego, ha enlodado a los medios de comunicación. Como si ello no fuera poca cosa, los mismos políticos planean salir de la crisis desprotegiendo a la educación y la cultura, dos de los sectores más abandonados por el actual gobierno de Felipe Calderón. Por fortuna, tenemos instituciones públicas que han contribuido como pocas a la construcción del país. Obviamente me refiero a la UNAM, la que recientemente obtuvo el Premio Príncipe de Asturias que recogió un dignísimo rector, José Narro, y el Instituto Politécnico Nacional, que a pasos agigantados avanza en materia científica y tecnológica (particularmente en robótica) y no descuida la parte humanística a través de un intenso trabajo cultural como el que han hecho el director Enrique Estrada Villa y el secretario Héctor Martínez Castuera.

Queda asimismo, dentro de esta lista, la Universidad Autónoma Metropolitana. En manos del rector general José Lema Labadie ha llegado a la creación de la quinta unidad. Es decir, aparte de Xochimilco, Azcapotzalco, Iztapalapa y Cuajimalpa, ahora se extiende al Estado de México, a Lerma, donde ya está surgiendo un nuevo campus. Es un esfuerzo enorme si consideramos los aprietos económicos por que pasa. Sin embargo, ha decidido aceptar el desafío y crecer. No hace mucho, nos llegó una buena noticia de Chicago: sus calles más importantes están siendo remodeladas y embellecidas por elementos de la UAM-X. Esto es una hazaña en un país gobernado por egresados de universidades privadas, cuyo desdén por la educación pública es evidente. Una lección inmejorable y rotunda.

La UNAM, el IPN y la UAM son pilares de nuestro desarrollo. No se trata de competir con las privadas para ver de dónde surgen los mejores profesionales. Simplemente veamos que en las tres instituciones citadas se imparte algo fundamental: preocupación social, interés profundo por la nación, no sólo ello, también el deseo de justicia social.

Por fortuna, en cada estado de la República hay universidades públicas que hacen enormes esfuerzos por contribuir al desarrollo nacional. Que el PAN no entienda esta tradición que podríamos decir que nace con la revolución y precisamente con Álvaro Obregón, quien le concede amplios poderes a su secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, para darle a la educación un contenido social, es otra cosa. De allí, por ejemplo, que arranque la tradición de tener un Estado preocupado por la cultura. La fotografía nos recuerda las ediciones de clásicos griegos y latinos, hermosamente presentadas, viajando hacia las manos de todos o casi todos los mexicanos. Los muros del soberbio edificio que alberga a la SEP, Vasconcelos los destina para que el mayor muralista de aquellos años, Diego Rivera, plasme su visión revolucionaria y terriblemente crítica del capitalismo deshumanizado.

Si el gobierno de Calderón quiere poner sólidos cimientos para salir del atraso, eliminar la corrupción y todo lo que ella implica, ya sabe el camino. En tal sentido Finlandia o Dinamarca pueden ser dos ejemplos. Pero tenemos aquí modelos propios a seguir. Lo único que no es posible dejar de lado es la inversión en educación y cultura. Mal ha hecho Calderón al aceptar el recorte que afecta ambas materias, peor los legisladores que aprueban sin pensar en el mediano y largo plazos. No es posible quitarle dinero a la educación pública ni tampoco a la cultura, hay que pensar en nuevas fórmulas para buscar ingresos fiscales, una adecuada colecta de impuestos y un presupuesto inteligente. El primer astronauta de origen mexicano, Rodolfo Neri Vela ha dicho más de una vez que México requiere invertir en educación y se puso como ejemplo de lo que le ocurrió en EU. Está visto que los gobiernos mexicanos cada día que pasa pierden la inteligencia y la sensibilidad política. No arriesgan el efímero prestigio inmediato por un lugar destacado en la historia.

http://www.cronica.com.mx/notas/2009/467738.html

No comments:

Post a Comment